De Manzanillo a Vancouver

De Manzanillo a Vancouver

Luz Elena Rubio es mexicana y radica en Vancouver, Canadá. Es fundadora de Me quito el sombrero, una revista digital en donde extranjeros radicados en ese país escriben acerca de varios temas y comparten historias. En octubre del año pasado, Luz Elena escribió una historia dividida en tres episodios titulada “Diego, un perro callejero mexicano con mucha suerte”. En Quipers queremos compartirte esta increíble historia sobre compasión, casualidades, amor incondicional, valentía y mucha voluntad.

Por: Carolina Zorrilla

Cosas del destino

El 10 de mayo del 2015, Luz Elena Rubio acudió como todos los domingos al servicio de la Unity Church en Vancouver. En medio de la celebración por el día de las madres, un par de amigos mexicanos se le acercaron para decirle que querían presentarle a una pareja de canadienses que necesitaban un tipo de ayuda que quizá ella podría brindarles. En todo lo que le explicaron estaba involucrada la palabra “perro”.

Dawn y Shawn la pareja de canadienses, le preguntaron si tenía algún conocido en Puerto Vallarta para que les ayudara con un perro callejero que acababan de adoptar. Luz Elena, sorprendida ante la acción de los canadienses, respondió que sí, que tenía una amiga viviendo en Vallarta, y que justamente se dedicaba a rescatar perros.  A Dawn se le inundaron los ojos de brillo al escuchar la respuesta y dijo: “mi perro Diego todavía no está en condiciones de viajar, porque cuando lo encontré estaba a punto de morir”.

El encuentro con Diego

En marzo del 2015 Shawn y Dawn pasaron sus vacaciones en Manzanillo, Colima. Un día, caminando rumbo al hotel, vieron a un perro lastimado que cruzaba la calle. El perro y Dawn establecieron contacto visual y cuando él llegó al otro lado de la acera  se sentó a esperarlos. Se acercaron a él, vieron las pésimas condiciones en las que estaba y  pidieron agua y huevos en un restaurant cercano, ahí mismo los ayudaron a contactar un veterinario para atenderlo. Dawn lo abrazó y le dijo: “no te preocupes, de hoy en adelante no vas a volver a sufrir”, y en ese momento ella hizo el compromiso de salvarlo.

Diego en Manzanillo
Así lucía Diego el día que lo encontraron.

Shawn y Dawn regresaron a Vancouver y Diego se quedó internado en un hospital veterinario. Deseaban conocer a algún mexicano que tuviera conocidos en Puerto Vallarta. Necesitaban que Diego fuera trasladado a esa ciudad para que de ahí lo llevaran a Vancouver, ya que tenían amigos y conocidos que con frecuencia iban de vacaciones a esa playa. Pero también necesitaban a alguien que les ayudara a cuidar a Diego durante su recuperación, pues los costos del hospital eran elevados.

El viaje  a Vancouver

Después de escuchar la historia Luz Elena les comentó que justo iría a Guadalajara en junio, mes en el que Diego estaría listo para viajar. Dawn inmediatamente le preguntó si  podía llevar a Diego de Vallarta a Vancouver, una pregunta para la cual, Luz Elena no tenía respuesta en ese momento, pues su vuelo estaba programado para salir de Guadalajara y eso implicaba un cambio de planes y gastos extra,  sin embargo, conmovida por la historia y  guiada por una corazonada aceptó.

Ese día, Luz Elena llegó a su casa entusiasmada y al compartir con su hija  la historia y la decisión que había tomado, ella se mostró negativa diciéndole que analizara bien la situación, pues podría tratarse de tráfico de droga a través de un perro. Luz Elena decidió hacer una serie de preguntas a Shawn y a Dawn para descartar sospechas y llegar a acuerdos sobre los gastos que ella no tenía previstos en su viaje, también sobre los papeles necesarios para el traslado de Diego.

Diego y Dawn
Dawn y Diego en la veterinaria en donde fue atendido.

Las dudas quedaron resueltas, las sospechas descartadas y después de pasar una semana en Guadalajara, Luz Elena viajó a Manzanillo. A Diego lo vio por primera vez dentro de la jaula transportadora, echado en el rincón con cara de miedo e incertidumbre.

En esta historia hay otro Diego, el dueño del restaurant en donde Shawn y Dawn habían pedido comida para el perro. Junto con su esposa Kate,  cuidaron a Diego en Manzanillo y lo llevaron al aeropuerto para que se encontrara con Luz Elena.

Durante el vuelo hicieron escala en los Ángeles. Ahí Diego se enfrentaría con control animal, algo que Luz Elena no esperaba y que la puso nerviosa, pues jamás había interactuado con el perro. Inesperadamente,  respondió amable con ella, y con la encargada de control animal.

Diego llegó sano y salvo a Vancouver. El desenlace de esta historia cierra con el encuentro feliz entre Diego, Shawn y Dawn que Luz Elena no terminó de narrar en su blog.

Diego y Luz
Luz Elena con los dos Diegos antes de partir a Vancouver.

Mientras ocurría todo esto,  Dawn   abrió una cuenta en GoFundMe, una plataforma que permite solicitar apoyo económico para desarrollar proyectos. Dawn solicitó  ayuda para el traslado de Diego.  En este link https://www.gofundme.com/mexicodog podrás encontrar parte de la historia y fotografías que muestran el progreso de Diego y la cantidad que lograron recabar.

Luz Elena quiso compartir esta historia para motivar a los demás a ayudar a los animales, para demostrarnos que una intención debe convertirse en un acto para poder lograr cambios significativos.

Un final feliz

Diego vive ahora en Vancouver y no en las calles de Manzanillo, está sano y rodeado de amor. Dawn y Shawn se mudaron a Sali, una granja en donde trabajan con animales que han sufrido maltrato o que nacieron con alguna discapacidad. En ese lugar rodeado de naturaleza y animales de varias especies, Diego convive con 3 gatos, con Clyde, una cabra bebé rescatada y Louise, un pollo que nació con una discapacidad en sus patas.

Dawn y Diego
Dawn y Diego juntos en Vancouver.

Sali es una granja en donde a través de las experiencias de estos animales rescatados, sensibilizan y dan terapia a niños que viven en situaciones de violencia y maltrato.

Diego está recuperado y preparándose para ser un perro que ayude con su experiencia a la terapia de estos niños.

Lee la  historia contada por Luz Elena en los siguientes links.

Primera parte http://mequitoelsombrero.ca/mobile/blog.php?id=1418

Segunda parte http://mequitoelsombrero.ca/mobile/blog.php?id=1450

Tercera parte http://mequitoelsombrero.ca/mobile/blog.php?id=1489

Sobre el autor

2 Comments

  • By LUIS Responder

    En Ketchikan, Alaska, conocí a una perrita que vivía en un lugar de paseos en canoa. La perrita era superlinda, y vivía rodeada de gente muy amable, en medio de un bosque precioso. Me acerqué a ella y vi en su placa que se llamaba Corazón. Me llamó mucho la atención que tuviera nombre en español, y pregunté por ella. Me contaron que Cora (asi le decian) la encontraron en muy mal estado en una carretera de Baja California, que habían ido desde Alaska hasta Los Cabos de paseo en camioneta, y así fue como decidieron quedársela. Se le veía muy feliz, con todo ese bosque para ella, metiéndose a nadar, conociendo otra fauna. Muy afortunada. 😉

    • By Quipers Responder

      Qué gran historia, gracias por compartirla. 🙂

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