El instinto animal de Laura Barrera

El instinto animal de Laura Barrera

Por: Carolina Zorrilla

Laura Barrera es periodista, productora, conductora, pero sobre todo una persona comprometida con las causas sociales. Desde el 2013 produce, dirige y conduce en Canal 22 Instinto Animal, un programa de televisión que se transmite todos los jueves a las 21:00 horas. Este programa tiene como objetivo mostrar al público la estrecha relación que tenemos con los animales en todos los ámbitos. Desde hace tiempo Laura encontró una causa de vida en la protección de los derechos de los animales y esto ha cambiado su manera de pensar y en ello ha encontrado nuevos temas qué transmitir.

En esta entrevista nos comparte su visión respecto a la relación que tenemos con los perros y gatos como animales de compañía y sus conocimientos en materia de derechos de los animales.

-¿Cómo surgió tu acercamiento con los animales?

-Yo no recuerdo un momento en el que comenzaron a gustarme los animales, porque siempre me interesaron desde que yo era muy niña. Como me gustaban tanto comencé a ir a los zoológicos, cosa que ahora no haría de ninguna manera. Creo que a través de los documentales uno puede acercarse a la vida de los animales dentro de su hábitat.

Después, tuve mi primer animal de compañía, un gatito que transformó mi vida y mi visión respecto a la relación que tenemos con los animales. Como soy periodista, me interesa todo tipo de información y quiero saberlo todo, entonces comencé a investigar cómo se obtenían las pieles, cómo y para qué se utilizaban las plumas de las aves, cómo se hacía el paté de foie, y muchas cosas que pueden ser consideradas suculentas o deliciosas y que entrañan un gran sufrimiento para los animales. Todo eso  fue un hallazgo. Yo traía algo que se despertó cuando encontré esta información, entonces dije: una gran parte de mi vida va a estar dedicada a tratar de que los animales estén mejor, descubrí que tenía una causa de vida.

Comencé a participar y a asistir a conferencias, a leer filosofía sobre los derechos de los animales, sobre las diferencias y similitudes que hay entre los animales y los humanos, a cuestionarme por qué esa diferencia, por qué la necesidad de colocarnos en un status superior, en un nivel distinto al resto de los animales, y encontré que este fenómeno es una de las bases de la discriminación hacia los demás.

-Y entonces ¿Decidiste hacer Instinto Animal?

-Mi idea no era hacer un programa de mascotas, ni de curiosidades animales ni un programa aleccionador, pero sí un programa desde el punto de vista de cómo se da la relación entre seres humanos y animales en todos los ámbitos posibles. Los animales están presentes en la cultura, están impregnados en todas las actividades que podamos hacer aunque uno no se lo imagine. Están presentes en lo que los seres humanos consumen, comen, en la economía, en el comercio, en la cultura y en el trabajo. Lo que quise mostrar en este programa fue esta relación a través del arte, de la cultura del consumo, del comercio, fenómenos sociales como el de los perrhijos, que es una microtendencia social que ya no está centrada solamente en un grupo de personas, sino que se va extendiendo  a otros sectores de la población como gente que no puede tener hijos, gente que vive sola. La compañía de un animal se ha vuelto indispensable, un imperativo vital, entonces se convierten en tus hijos lo cual  también tiene sus desventajas, porque antropomorfizar a los animales es privarlos de su naturaleza y otorgarles atribuciones que no les corresponden. Son fenómenos que vale la pena observar y ver hacia dónde van.  La realidad se puede cambiar y eso es algo que el periodista puede hacer.

 

-¿Cómo percibes la relación que actualmente tenemos con los animales de compañía?

-Hay muchos tipos de relación que mantenemos los seres humanos con los animales. Los que estamos en la defensa animal tendemos a satanizar absolutamente todo lo que tenga que ver con la relación entre animales y seres humanos, porque es verdad que es una relación de sometimiento. Nos gusta que los animales estén a nuestro servicio, a nuestro capricho y que hagan las cosas que nosotros queremos.

Los perros y los gatos son realmente los animales que tendríamos que tener en nuestras casas, nada de animales silvestres, nada de animales salvajes, estos animales ya fueron domesticados, en el caso del perro hace 20,000 o 25,000 años; en el caso del gato son menos años, quizá 5000, 6000 más o menos. El perro es un animal que sin el ser humano no tiene las posibilidades de tener una buena vida. Un perro en la calle no es un perro libre, es un perro abandonado, un perro huérfano de todo.  Hay acerca de 200,000 perros abandonados en nuestro país cada año, perros que se reproducen, perros que sufren. El maltrato se ha vuelto casi un deporte nacional. Los gatos son animales que tienen características muy diferentes a los perros, se esconden, se mueven, son más flexibles, pueden ocultarse, por eso la cifra de los gatos que están en abandono no se conoce. Podría uno pensar que es igual o mayor a la de los perros, los gatos se reproducen rápidamente.

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Chloé, compañera de vida de Laura. Foto: cortesía de la entrevistada.

Ambos animales  me parecen fascinantes, yo creo que todas las familias deberían tener un animal de compañía porque transforma tu entorno, la percepción de tu corporeidad. El perro te lame, te huele, cosas que un humano no haría, porque queremos negar toda esta parte que es el instinto, el instinto está bien, el instinto no está mal. Dice una cita de Plinio: “todos los animales saben lo que quieren, excepto el ser humano”. Tenemos mucho que aprender de ellos, estos animales deben estar dentro de las casas. Creo que si entendemos la naturaleza de cada uno de ellos podríamos tener una mejor relación.

-¿Crees que los perros y gatos mestizos afectan la conservación de las razas puras?

-La gente se encandila con tener un perro de determinada raza, yo creo que como decía otro especialista Penélope Hoyo, la conservación de un banco genético es muy importante, pero a costa de qué, como ahora ocurre con el jaguar, hay 4000 ejemplares en el país y lo que están haciendo en los zoológicos es reproducir a esas especies para tenerlas en cautiverio,  pero yo digo ¿A costa de qué?.  Cada una de las razas existentes  de perros fue creada por el hombre con fines específicos, es  una selección genética que no es natural, es hecha por el ser humano. Lo que pasa con estas razas es que tienen defectos tremendos. Si uno observa cualquier cultura humana, donde hay mucha mezcla hay más salud, más riqueza, más belleza. Por eso siempre recomiendo que la gente adopte perros y gatos que pueden ser mestizos y que no van a tener todos esos conflictos que tienen los animales que ya han sido seleccionados por características acentuadas.

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Clarice, también compañera de Laura, a punto de tomar agua del grifo. Foto: Vera Mussot, Quipers.

Valdría la pena considerar que un perro mestizo no es un perro corriente como tampoco lo somos los seres humanos mezclados. El valor de los animales de compañía está en ser una compañía mutua. Siempre le digo a la gente que adopte, siempre la adopción va a ser la mejor opción. El cuidado que se les dé a los animales va a redituar en un amor que no lo van a poder creer.

-¿Cómo es el panorama actual de las leyes de protección animal en México?

-Prácticamente todas las entidades del país tienen una ley de protección a los animales muy bien redactada, muy bien hecha pero que causa risa a los policías, carcajadas a los jueces y a los  ministerios públicos los pone a doblarse de la risa. ¿Por qué preocuparse por los animales, porque estén bien cuidados, respetados y que no sean abandonados si tenemos tantos problemas en el país? La problemática del país es tan compleja que para qué preocuparse por cosas secundarias. Yo soy ser humano y me importan mucho las causas humanas, las causas de mi género me preocupan todavía más, pero si corrigiéramos, si transformáramos nuestra relación de crueldad, de sometimiento, de utilización de los animales, todo lo demás en automático se transformaría. Yo he visto gente que cambia completamente por el amor a los animales, gente que cambia su vida, que tiene otra visión. Yo soy un ejemplo de ello, yo cambié mi visión de consumo.

La Secretaría de Gobernación tiene en sus manos una pirámide sobre la violencia. La violencia en su estado más primario comienza con los animales. El FBI y la Universidad Monash de Autralia tienen estudios muy interesantes sobre la relación entre maltratadores de animales, delincuentes y asesinos seriales. Hay cosas que no queremos ver y que están ahí. Sí hay leyes y están preciosamente redactadas, pero la gente no quiere denunciar ni cuando la asaltan, ni cuando la violan. Lo mismo ocurre en el caso de los animales, son leyes que son letra muerta, por culpa nuestra. Si presionamos, empiezan a surgir cosas.

Presionemos a las autoridades, es por los animales, pero es por nosotros, esto tiene que ver con nuestra ética, con nosotros mismos, con saber cuál es la escala de valores en la que nos movemos. Cuando uno es inactivo es cómplice de cualquier cosa que está ocurriendo mal, si no decimos nada estamos avalándolo. Yo creo que por un lado las sociedades avanzan mucho  éticamente cuando reconocen que eso está mal. Tenemos que cambiar y transformar la indulgencia. El problema no es que la gente esté posteando imágenes de tortura a los perros y a los gatos, si no nos gusta eso cambiémoslo, no cambies de canal, cambia la situación, no te tapes los ojos, veamos la realidad y transformémosla.

 

-¿Cuál es la parte buena de las redes sociales en este tema de la protección a los animales y cuál es la mala?  

-La UNICEF dio a conocer un estudio sobre la violencia con animales en espectáculos. Cuando uno está acostumbrado a ver muchas escenas de violencia, de maltrato, comienza a ser insensible a eso, esto ocurre con el maltrato a los perros, si al principio dices que no puedes verlo, después lo puedes ver y quizá no te asuste tanto. Puede que nos hagamos insensibles, que sea lo mismo de todos los días y que le demos vuelta a la página, esa es la parte mala.

La parte buena es la presión a la autoridad, visibilizar el problema. Se va avanzando al poner esas imágenes y denuncias frente  a la ciudadanía y a las autoridades. Entonces se puede hacer una fuerza importante para hacer presión. Las redes sociales son una herramienta muy valiosa.

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Laura Barrera se ha convertido en una de las voces representantes de la defensa animal en el país. Foto: cortesía de Laura.

 

-¿Qué has logrado a través de tu programa Instinto Animal?

-El primer logro ha sido conmigo misma, darme cuenta de mis errores y de mi ignorancia y estar contenta conmigo por las lecciones de vida que he tenido y que son invaluables. Hay mucha gente comprometida y casi a la mayoría de las personas le importa eso. Cualquier persona que te encuentres en la calle te va a decir que no está a favor del maltrato animal. Encontrar gente comprometida con el bien de todos, del planeta, de las plantas de los seres humanos es lo que más valoro. Hemos tenido algunos reconocimientos, premios que nos han dado por hacer este programa.

Es un programa pionero dentro de su género, porque no se habla sólo del cuidado de los  animales sino que pretende que la gente se abra un poco más. Hablamos de filosofía, de ecocidios, violencia, de arte, de veganismo. Todo lo que encuentro tengo que compartirlo y mostrárselo a la gente. Cuando la gente me dice voy a adoptar, voy a bajarle a mi consumo de productos animales, quiero ser voluntario, se siente una gran satisfacción.

La información es un derecho, tenemos derecho a saber, hay cosas que no nos quieren decir y otras que no queremos ver. Los televidentes no son ningunos tontos, muchas televisoras creen que a la gente hay que darle entretenimiento, la televisión está muy subexplotada, tiene mucha vida por delante y hay que explotar la capacidad que tiene de mostrar a través de imágenes una realidad.

Laura Barrera está en guardia de…

De no antropormofizar a los animales. Hay que estar en guardia para no colocarlos en un lugar secundario dentro de la creación o de la biósfera. El ego humano es muy grande y nuestras obsesiones son muchas. Hay que estar en guardia sobre cuál es nuestro papel en el mundo, de ser un poco más humildes y no dejar que se nos suban los aires. Dice el filósofo español Jesús Mosterin: “no somos el punto culminante de la evolución, sino somos una rama más en el árbol de la vida”.

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