Matilda, una adopción fallida

Matilda, una adopción fallida

A su corta edad, Matilda es una perra que ha experimentado el egoísmo de los intereses humanos. Pasó de la calle a ser adoptada por una familia que la rechazó, después llegó a una perrera y finalmente sirvió para una práctica en una universidad.

Por: Carolina Zorrilla

Era marzo del 2015 y Matilda deambulaba por las calles de una colonia popular en Zapotlán el Grande, Jalisco.  Tenía aproximadamente 3 meses, estaba flaquita, pero su panza era enorme, estaba llena de parásitos; tenía un color canela hermoso y una mirada de inocencia que aún no ha perdido.

Pregunté en los alrededores si era de alguien y al no encontrar respuesta la abracé y me la llevé a casa. Era muy juguetona: se adueñó de la cama de mi perro, destrozó todos los juguetes y acabó con una de las patas de los sillones.

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Matilda cachorra.

No planeaba quedarme con ella. La llevé al veterinario y descubrimos que tenía unos parásitos del tamaño de un spaguetti, poco a poco su gran panza desapareció al arrojar las lombrices. Comencé a anunciarla en una página de Facebook local en donde anuncian mascotas en venta y en adopción. Pronto salió un interesado, se llamaba Daniel, estaba casado y tenía un pequeño hijo que no pasaba de los 3 años. Me dijo que le interesaba mucho la perrita, le dije que por el tamaño de sus patas, probablemente crecería mucho y dijo que no importaba. Los cité a él y a su esposa en mi casa para que la conocieran. Matilda era encantadora y todavía lo es. Se la presentaron al niño y ella pronto comenzó a jugar con él. Me dijeron: “nuestro hijo es muy brusco y queremos un perro grande que sea brusco para que pueda jugar con él”.

Una adopción fallida

Supongo que aquí comenzó el calvario de Matilda. Desconozco lo que vivió durante los meses anteriores a nuestro encuentro, pero probablemente tampoco fue fácil. Cuando la encontré no tenía una uña en la pata izquierda delantera y uno de sus dedos estaba deformado.

Los adoptantes se la llevaron un domingo en la noche, parecían felices  por tener un nuevo integrante en la familia. Después de varios meses me escribieron para decirme que ya no podían tenerla, se habían cambiado de casa y Matilda no paraba de ladrar durante la noche, los vecinos ya comenzaban a quejarse. Les pregunté que si en realidad querían tenerla había alternativas como conseguir la ayuda de un etólogo para saber la razón de su comportamiento y corregirlo, ellos no mostraron interés en esa opción.

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Conversación por Fb con el adoptante.

 

Comencé a buscarle un hogar de nuevo, yo me había mudado de ciudad y quedamos en que ellos la seguirían cuidando hasta que encontráramos un adoptante. Pasaron muchos meses y aparecieron un par de interesados que sólo enviaban mensajes por Facebook y que nunca aparecían a la hora de la cita para que conocieran a la perrita.

Un día le escribí a Daniel para saber cómo iba todo con Mati y me dijo que ya la habían regalado. Le exigí que me diera la dirección y el nombre de las personas que la tenían, pero me dijo que no lo sabía, que se la habían llevado a un rancho. Después de hacer presión por varios días me respondió diciéndome que Matilda se había perdido.

Cadena de errores

Matilda se dio en adopción por medio de una asociación rescatista que yo apoyaba. Daniel y Alma, los adoptantes, respondieron un cuestionario para saber si eran buenos candidatos, les di a conocer las responsabilidades que adquirían al llevársela y firmaron un documento de adopción. Yo estuve a cargo de todo el trámite y tampoco hice bien las cosas: nunca fui a visitar el domicilio de los adoptantes ni hice otra investigación, sin embargo, ahora considero que mi error más grande fue haber pasado por alto el motivo que esta familia tenía para adoptar.

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Las personas adoptamos un perro movidos por una razón que puede ser benéfica o maligna para el animal. En este caso el motivo no garantizaba el bienestar de nadie, ni del niño, ni del animal, ni de la familia, pero era obvio que ellos buscaban que su hijo compartiera un aspecto de su carácter con un animal, y eso era un gesto lindo, sin embargo no garantizaba los cuidados y la atención que la perrita, como todo animal de compañía, necesitaba.

 Antes de que Matilda desapareciera, escribí a Daniel en tres ocasiones, para preguntarle por ella. Tardaba en enviarme las fotografías que le pedía y en ellas aparecía siempre en el patio. Cuando quiso deshacerse de ella me dijo que en ocasiones la amarraba porque mordía cables, bajaba la ropa tendida y había mordido el asiento de una bicicleta. Era claro que el comportamiento de Mati era por estrés.

La búsqueda

Durante 3 meses la busqué a distancia, utilizando el Facebook, publicando todos los días para poder encontrarla, pidiéndole a amigos y familiares que pegaran carteles. Mi situación me impedía viajar a Zapotlán para buscarla calle por calle.

El 25 de noviembre recibí una llamada de Alejandro, un chico que decía haberla encontrado. No le creí. Durante el tiempo que la estuve buscando recibí muchos mensajes  de personas que me decían que la habían encontrado, pero ninguna de las perritas que me mostraban en fotos era la que yo buscaba.

Le pedí que me enviara fotografías y así pude corroborar que sí, que era Matilda. Me dijo que estaba muy flaquita. Conseguí que una amiga la cuidara mientras yo podía viajar a Zapotlán y fue ella quien me avisó que Mati presentaba una cicatriz de una cirugía reciente y una de las patas rasurada, era señal de que habían practicado con ella.

Matilda como experimento

En Zapotlán el Grande existe  el Centro Universitario del Sur (CUSur) perteneciente a la Universidad de Guadalajara. La carrera de Medicina Veterinaria es la más antigua, con ella inició este centro hace más de 30 años. Cada fin de semestre los alumnos asisten al Centro de Salud Animal para conseguir perros y realizar cirugías como parte de las prácticas que deben hacer para aprobar sus materias. Anteriormente agarraban perros de la calle, pero ahora el compromiso ha sido devolverlos a ese lugar una vez que se hayan recuperado y promoverlos para su adopción.

A Matilda la encontró ahí un estudiante de Veterinaria, estaba flaca, pero en los exámenes previos a la operación demostró estar en buena salud y le extrajeron el bazo como parte de una práctica. También le diagnosticaron Erlishiasis canina, un parásito que le había provocado Esplenomegalia, es decir, un crecimiento en el bazo.

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Alejandro, el chico que me había llamado decía que la había encontrado en la calle. Yo comencé a investigar si la operación había sido practicada en el CUSur, si había sido en la carrera de Medicina o en Veterinaria, envié correos a coordinadores de carrera y a profesores. El profesor que había ordenado y dirigido la cirugía me respondió diciéndome que se había efectuado en la carrera de Veterinaria y que los alumnos la habían cuidado desde el inicio hasta el final, que no sabía por qué me habían mentido diciéndome que la habían encontrado en la calle.

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Buscar a los responsables de la cirugía me llevó varios días. El profesor me dio nombres falsos y me daba largas para entregar el expediente de la operación. Finalmente, un par de semanas después me llamó el chico que la había operado para contarme cómo habían sucedido las cosas. Él le había pedido a su amigo que mintiera sobre el hallazgo de Matilda y el profesor les había dicho que era mejor mentir, porque la carrera se encontraba en una situación crítica y no era bueno dañar el prestigio. Él me entregó el expediente de la operación. Me explicó también que había optado por decirme la verdad, porque debido a que yo había solicitado información también en las redes sociales, los comentarios se habían tornado demasiado ofensivos contra los responsables.

El futuro de Matilda

Un perro puede vivir bien sin el bazo, es lo que me ha dicho el veterinario. Matilda sigue flaca, ha subido poco de peso. Tiene marcas de mordidas en su cara, tal vez fueron sus batallas en el mundo de la calle, también tiene  cicatrices de grandes heridas en sus patas traseras. Le gusta recibir caricias, sale a pasear todos los días y ha demostrado tener dotes de perro pastor. No me ha destrozado ningún objeto que no sean sus juguetes y jamás ha bajado la ropa. Es amigable con todos y adora a los niños.

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Matilda en la actualidad.

Daniel solía decirme que se había hecho tan brusca que tumbaba al niño ¿no era eso lo que querían? Una mala decisión, sin duda.

Durante el tiempo que publiqué sobre el estado de Matilda recibí ayuda económica y en especie de amigos y personas que apenas me conocen, esto ha ayudado a su recuperación. El compromiso con el respeto y el cuidado de los animales crece día con día, y es visible ante los ojos de todos gracias a las redes sociales.  

Una cadena de errores humanos terminó afectando a Matilda. Mi error de rescatista, el error del adoptante, el error del profesor y del Centro Universitario del Sur por no contar con un programa serio que garantice y vigile el bienestar de los animales que utilizan para prácticas, pues no es el primer caso, semanas después de haber recuperado a Matilda, recibí la llamada de una alumna de medicina que había encontrado en la calle a una perrita que presentaba una herida de cirugía similar a la de Mati.

Comparto esta historia como testimonio de la responsabilidad ética que tenemos con los animales, y más con los que están a nuestro cargo que son los animales de compañía con los que hemos pactado desde hace muchos años un estado de compañía y respeto a su naturaleza.

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Los experimentos con animales deben terminar. La ciencia ha avanzado para que ahora las prácticas se realicen en maniquíes y no en animales reales. En esta historia Matilda fue un experimento para todos los que hemos estado involucrados en su vida, pero sobre todo, experimentó el amor efímero y falso que a veces los seres humanos solemos dar a costa de defender nuestros interese y nuestro propio bienestar.

Sobre el autor

8 Comments

  • By Elma Garcia Responder

    Carolina haz lo posible por que Maty sea feliz a tu lado!
    Aunque sea dificil no es imposible!
    Ella te necesita!

    • By Quipers Responder

      Gracias por tus palabras, Elma.

  • By Ludy Responder

    Excelente nota… Te felicito en todo sentido eres persona muy crítica y eso mueve..

    Espero verte pronto

    • By Quipers Responder

      Gracias, Ludy. Agradezco mucho tus palabras.

  • By Joel Alcaraz Campos Responder

    Tus grito de espranza a través de las letras , es sin duda la voz, de todos aquellos que como Mati, han sufrido por el egoísmo y desinterés que tenemos hacia ellos, guerreros y angeles que día a día sufren por nosotros los que nos autonombramos seres que razonamos.

    Gracias hermanilla por ser quien tú ya sabes!!

    • By Quipers Responder

      Gracias por tus palabras, Joel 🙂

  • By Ana Responder

    ¡Guau!, bueno, después de todo, lo padre es que nunca te diste por vencida hasta encontrarla 🙂 Que alegría que ya está bien.

    • By Quipers Responder

      Gracias por tu comentario, Ana.

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