¿Por qué drenar las glándulas anales de tu perro?

¿Por qué drenar las glándulas anales de tu perro?

La limpieza de las glándulas anales en los perros es más importante de lo que te imaginas, si lo haces con la debida frecuencia, puedes evitar enfermedades graves y dolorosas a tu mascota.

 

Por: MVZ Fabiola Flores

 

Las glándulas anales son dos pequeños sacos del tamaño de una canica que se encuentran a los lados del ano. Están conectadas al recto a través de un par de conductos de drenaje y secretan un líquido entre amarillo y marrón, con una textura aceitosa y maloliente.

Su función principal es lubricar en el momento de defecar para facilitar el paso de las heses, también en estas glándulas se guarda información sobre la identidad de cada perro, es por eso que estos animales se huelen el ano para conocerse entre sí.

Las glándulas se van llenando de este líquido, que si no es drenado de manera natural, tiene que hacerse manualmente porque su acumulación puede tener consecuencias terribles.

Cuando veas a tu perro tallando su ano sobre el piso, sobre la cama o los muebles, debes poner atención, porque es probable que la acumulación del líquido le esté molestando. Normalmente se cree que si tienen este comportamiento es porque tienen parásitos, sin embargo en ellos no aplica el “si sientes que te pica la colita…”.

 

¿Con qué frecuencia lo debo limpiar?

Las glándulas anales se deben drenar, por lo menos, una vez al mes. Hay perros que tienen un llenado de glándulas más rápido, como el caso de los Chihuahua u otras razas pequeñas.

Esta limpieza la hace generalmente el veterinario o el experto en estética canina. Si las glándulas no se drenan puede generarse mal olor, inflamación,  quistes y  abscesos.

Por naturaleza se van debridando o vaciando ellas solas, pero cuando las hembras están embarazadas no pueden debridar y acumulan más esta sustancia, al igual que los perros de edad avanzada.  Normalmente cuando los perritos están viejitos y huelen feo es porque tienen un problema en las glándulas anales.

 

Síntomas

Cuando estas glándulas se inflaman, los perros comienzan a lamerse mucho, caminan raro porque tienen dolor y en algunas ocasiones también se persiguen la cola,  la bajan, caminan con ella tapando el ano, muestran incomodidad, dejan de comer, de jugar, de caminar, de hacer sus cosas normales y huelen mal, o defecan con mucha dificultad y dolor.

Cuando se forma un absceso es porque el orificio que tiene la glándula se obstruye y provoca la ruptura del saco, esto provoca que el líquido de las glándulas salga por ese orificio y por lo general produce  una infección.

 

Cómo actuar si se forma un absceso

Lo ideal es acudir con tu médico veterinario para que te dé un diagnóstico y el tratamiento adecuado.

Reparar el daño de un saco anal roto requiere de un tratamiento sencillo a base de antibióticos y lavados en la herida, sin embargo, para tu mascota resulta muy doloroso, por lo tanto lo mejor es evitar que esto suceda acudiendo con tu veterinario o estilista cada mes para que le practiquen la limpieza adecuada.

Puedes enseñarte a drenar las glándulas anales tú mismo, en el siguiente video te muestro paso a paso como realizar este procedimiento, que suele ser más sencillo en razas pequeñas. Aprender a hacerlo tiene la ventaja de que podrás acostumbrar a tu perro a este tipo de limpiezas, que no son nada agradables para ellos.

 

 

 

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